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Instituto Sonorense de Cultura

Convertirse en epígrafe

Los cautelosos amansan párpados para que nadie atisbe sus secretos vistan jardines en desuso, aerpouertos, estaciones fingen que regresan se enlazan, se despiden, se derriten no pueden escapar (...)

Los cautelosos, Laura Delia Quintero

El reciente fallecimiento de la poeta Laura Delia Quintero deja un vacío gigantesco en las letras sonorenses. Una poeta que descifró y encumbró el lenguaje para crear un cuerpo poético formidable que revoloteaba alrededor del amor, de los instantes comprendidos como eslabones únicos e indivisibles de la existencia,

Por eso, en el marco del Festival de las letras organizado por el Instituto Sonorense de Cultura, se llevó a cabo un maratón de lecturas en honor a Laura Delia Quintero, que convocó a más de una decena de escritores, alumnos y familiares para que leyeran la obra de la poeta. El resultado fue una elegía de gran poso y calado emocional, la construcción oral de una biografía poética que iba de los versos contenidos en Sobre las huellas del polvo a Escrito por el fuego; del Caliedescopio de Hai Kais a Construyo tu cuerpo o ese ejercicio colectivo autobiográfico que es Las grietas del olvido.

Verso a verso, estrofa tras estrofa, idea tras idea y sentimiento tras sentimiento van desfilando por el Museo de Culturas Populares e Indígenas de Sonora-epicentro del maratón- leídas en las voces de todas y todos aquellos a los que Laura Delia les dejó la semilla de la poesía como vitral a otros mundos. Nacida en Mazatlán pero sonorense por adopción, Laura Delia Quintero es de esas personas que pertenecen a una estirpe particular: aquellas que su legado trasciende y dejan una huella inenarrable en Sonora. Como en la música Emiliana de Zubeldía, en la Danza Martha Bracho: la poeta nacida en Mazatlán pero radicada en Hermosillo tenía una vocación de poner su talento al servicio de los demás, una pulsión pedagógica y un ideal de que el arte es el camino para transformar esta realidad.

En la mayoría de sus poemas, Laura Delia Quintero hacía uso del epígrafe ( El epígrafe foma parte del paratexto y es una cita o sentencia que suele ponerse a la cabeza de una obra literaria o de cada uno de sus capítulos). Era una propuesta lúdica y pedagógica de ella, una herramiente entre la intertextualidad y lo metatextual que sirven como una especie de prefacios o de pistas que le daba al lector para ir bosquejando y descifrando el trabajo de sus versos. Rilke, Borges, Foster Wallace, entre muchos otros han usado los epígrafes como primeros acercamientos al lector, siempre usando citas de autores de gran legado.

Parece, entonces, como si ese espacio en el paratexto literario estuviera reservado para grandes autores. La obra y la figura de Laura Delia se han convertido en un epígrafe para tantos autores.