Othalie Graham y la Banda Sinfónica de Sonora conquista la noche de Álamos
Una voz hechiza la noche alamense. Una voz que bien podría parecer venida de otro mundo: potente, hipnótica. Una voz, que también podría estar en peligro de extinción. Se trata de la soprano canadiense Othalie Graham, cantante wagneriana, acompañada por la Banda Sinfónica del Estado de Sonora (BSES), y que han traído consigo las beligerantes composiciones que, 150 años en el pasado, Richard Wagner escribió.
La segunda Noche de Gala, desde el Palacio Municipal de Álamos, es testigo de un performance complejísimo en su concepción (Wagner, Strauss, Verdi y Mascagni) y demandante en su ejecución. Es un programa desafiante, tiránico, poco repetido en la historia del Festival Alfonso Ortiz Tirado (FAOT), pero de una belleza única.
Son tres los protagonistas de esta función en la noche invernal, en este Tour de force lírico: la soprano Othalie Graham y ese milagro vocal que serpentea en su garganta, la Banda Sinfónica dirigida por el maestro Renato Zupo y la figura de Richard Wagner.
Empecemos con Othalie Graham: la soprano canadiense cuenta con una trayectoria ejemplar y envidiable en la escena mundial del bel canto; en su haber se coleccionan los protagónicos de Turandot y Aída, Ariadne, Elektra con colaboraciones con las Orquestas más importantes de Norteamérica. Para nadie es desconocido que interpretar las obras de Richard Wagner es uno de los retos más demandantes para los cantantes; Brigit Nilsson, quizá la cantante wagneriana más importante del siglo XX, expresaba que no había obras más complejas y titánicas que las de Wagner. Mientras que la soprano dramática canta por encima de la orquesta, la soprano wagneriana suele describirse como una cantante de proporciones heroicas y musicalidad excepcional. Sentimos esa épica, esa furibunda emoción de la pasión, de la tragedia, de los grandes sacrificios en el Palacio Municipal de Álamos.
El segundo protagonista es la Banda Sinfónica del Estado de Sonora, que en medio del concierto fue homenajeada por la directora general del Instituto Sonorense de Cultura (ISC), Beatriz Aldaco Encinas, por cumplir 45 años de existencia. Surgida el 9 de junio de 1980, bajo el mandato del entonces gobernador Samuel Ocaña, explorar el recorrido estilístico y la evolución musical de la banda es entrar a una historia llena de pasajes irrepetibles: de sus inicios con una vocación cívico-militar a su gran brinco estilístico en 2020, bajo las órdenes de Renato Zupo, donde se incorpora ya como Banda Sinfónica.
El tercer protagonista es, por supuesto, Richard Wagner, hilo vertebrador de la noche. Figura polémica y polarizante. Mucho se ha hablado de lo que supuso la revolución wagneriana en el mundo de la ópera-y en general de la cultura europea-, pero es innegable su legado de subvertir y revolucionar el mundo musical.
La BSES inicia con la Obertura de la ópera Tanhäuser, ópera basada en el folclore y leyendas germánicas, seguido de Dich Teure Halle, de la misma ópera que sirve como pretexto para poder darnos cuenta del infinito registro vocal de Othalie Graham.
Es gibt ein Reich de la ópera Ariadne auf Naxos de Richard Strauss, La luce langue de la ópera Macbeth de Verdi y Voi lo sapete de la ópera Caballería rusticana.
Ha sido una noche inolvidable, llena de pasión y furia, de celebración y complejidad.
El programa general del FAOT 2025 está disponible en isc.sonora.edu.mx y en redes sociales a través de @iscsonora.