Las sombras pueden ser mejores narradores que las personas. Hay en la composición-efímera, casi circunstancial donde la luz y un objeto se interponen- de la sombra una certidumbre, una verdad indivisible que encierra algo que podría decirse mágico, esotérico. El sábado, el Teatro de la Ciudad de la Casa de la Cultura de Sonora, acogió la obra “Fueguitos” de Pharos Teatro.