Sinopsis

Se dice que el protagonista de toda crónica no es un sujeto ni los hechos o lugares narrados, sino el tiempo. Crónicas de pies ligeros es una muestra de tal adagio, pues –más allá de las viñetas que como trama y las pinceladas de caracteres que como personajes apenas si nos entrega– solo se ocupa del mero devenir. Como un ómnibus en marcha, atiende las paradas y los acontecimientos sin reparar en otorgarles a estos alguna preponderancia.

En este librito de modesta presentación, la ligereza es destino y logra ser encarnada en la poética dispersa de un personaje improvisadamente viajero que se aboca a revelar sus impresiones más inmediatas de las cinco ciudades visitadas. Considerando esto, el lector tiene en sus manos un librito que se ubica, en términos de subgénero narrativo, en el campo tradicionalmente denominado como literatura de viajes.

Ligereza, brevedad e inmediatez vertebran esta serie de crónicas. Tales elementos se aúnan a la franca ironía del título: en la historia de la literatura occidental no hay más pies ligeros que los de Aquiles, el gran héroe de la épica griega. En Crónicas de pies ligeros no hay otra épica que la batalla contra el tiempo, que no perdona nada y que todo lo consume. Y este es un tiempo medido en horas y minutos, el tiempo irremediablemente moderno de los aeropuertos, los hoteles, los congresos universitarios. No un tiempo analógico y mítico, sino un tiempo irónico, irreversible. No hay, así, un Aquiles veloz y valeroso, sino un indolente sujeto globalizado

desde México (walmartizado, se define él mismo) que, en EE.UU., será el narrador testigo de unas leves aventuras en que reinan la abulia y el humor involuntario.

Crónicas de pies ligeros – Luis Lope
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